miércoles, 25 de julio de 2012

La tribu obesa


Los bodi (Africa oriental)



En la zona del valle del río Omo, en Etiopía (África Oriental), viven hasta 50 tribus diferentes ancladas en modos de vida ancestrales. Motivo por el que esa región del planeta ha sido declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad.

En un momento determinado del año, los varones de la tribu sienten el deseo de un optar por un puesto respetable en su grupo social, y es por esta causa que los hombres de dicha tribu son muy gruesos y gracientos ya que comienzan a prepararse para el día de la elección del soberano, llevando a cabo un proceso que les permite engordar sus cuerpos.


Por eso, durante un período que varía entre tres y seis meses, siguen una dieta hipercalórica, a base de sangre de vaca mezclada con leche, que les hace duplicar, y en algunos casos hasta triplicar, su peso corporal.
Cuando llega el día señalado para la elección del nuevo soberano, la aldea se convierte en un festival. Todo comienza con una fiesta en la que los hombres bailan moviendo sus flácidas carnes. Luego, son exhibidos, se les mide la circunferencia del abdomen y se les pesa cuidadosamente. El vencedor, además de ser proclamado rey por un día, será recompensado con la mano de la doncella más bella de la tribu.  Las mujeres bodi son célebres por su grácil belleza. Finas, delgadas, con grandes y expresivos ojos y de aspecto muy delicado a diferencia de los hombres que son demasiado gordos.

Los bodi son de por sí una gente curiosa, seminómadas que adoran a su ganado por encima de cualquier cosa. Hasta el punto de que incluso hablan con sus reses, y llegan a cantarles canciones.
¿Pero cuál es la causa de este culto a la gordura masculina? A diferencia de la mayoría de sus tribus vecinas, los bodi no son, ni cazadores, ni guerreros. Por tanto, no necesitan un cuerpo esbelto y atlético para conseguir el sustento diario. Estar gordo es un símbolo de estatus, de que se poseen muchas vacas y que, por tanto, hay capacidad para alimentar a la familia. Por eso, el hombre más obeso es codiciado y es considerado el más poderoso de la tribu.
Evidentemente, este proceso rápido de engorde causa en estos hombres serios problemas de salud. Los niveles de colesterol y las afecciones cardiovasculares son altísimas entre los hombres de la tribu. Pero cabe la posibilidad de que esta costumbre desaparezca en algunos años ya que las consecuencias de llevar a cabo dicha tradición pueden llegar incluso a causar la muerte de los integrantes masculinos.

Tomado de:

viernes, 6 de julio de 2012

Automomificación de los antiguos monjes budistas



Sokushinbutsu (Japón)



El término Sokushinbutsu significa literalmente “conseguir la budeidad en vida”, o por lo menos ese era el propósito de los monjes que decidían seguir ese camino para morir convertidos en lo más cercano para ellos a la divinidad o a su venerado Buda. El proceso no era practicado por todos y de los que lo realizaban, solo unos pocos llegaban a conseguirlo.


En la actualidad se conservan en el norte de Japón, principalmente en la provincia de Yamagata, unos 24 cuerpos momificados de monjes, aunque se sabe que fueron cientos los que lo intentaron, muchos no llegaron a conseguirlo y de otros se han perdido los restos.

Proceso:
No se sabe a ciencia cierta en qué momento y quien inventó el ritual que se aplicó durante casi nueve siglos con ligeras variaciones y que podía llegar a durar hasta 10 años. El proceso se dividía en tres periodos de unos 1000 días cada uno.

Primera fase: El monje comenzaba a practicar una austera dieta a base de frutos secos, harina de trigo y nuez moscada. Los frutos secos se limitaban a los que se podían encontrar en los bosques de los aledaños del monasterio. Esta fase tenía como propósito eliminar la grasa corporal de forma drástica ya que es la grasa lo primero que se descompone tras la muerte. La dieta se acompañaba de un ejercicio físico constante y al terminar la etapa, los monjes con índices de grasa corporal prácticamente inexistentes, eran tan solo hueso y fibra.

Segunda fase:  La dieta se hacía todavía más austera y ascética, consumiendo solo ciertas raíces y corteza de pico. La dieta se combina con la ingesta de un té venenoso elaborado a partir del árbol Urushi (árbol de la laca (Toxicodendron vernicifluum). La savia se utiliza generalmente para lacar vajilla, muebles, joyas, instrumentos musicales, etc, por lo general deja un duradero y brillante acabado.) Este veneno tenía el efecto de matar a los gusanos que habitaban el cuerpo, aparte de envenenar gradualmente el organismo para evitar que tras la muerte los gusanos corrompieran el cuerpo. El veneno también provocaba vómitos y el lógico descenso de los fluidos corporales.

Tercera fase: Este es el último trayecto hacia el camino sagrado del monje que es enterrado en vida a unos metros bajo el suelo en una caja de madera con las medidas justas para que pueda colocarse en posición de loto. En el ataúd se introduce cierta cantidad de raíces y corteza para que pueda seguir alimentándose y se introduce desde el exterior una caña de bambú para que pueda respirar. El monje hace sonar una campana todos los días para que el resto sepan que continúa con vida, el día que la campana ya no suena, se retira la caña de bambú y se sella la tumba durante mil días. Pasado ese periodo, los monjes abren la tumba para comprobar si el proceso de auto momificación ha funcionado. Si pese a todos los esfuerzos el cuerpo se ha corrompido, el monje es enterrado con honores especiales. Si se ha momificado de forma natural es colocado en el templo y venerado a partir de entonces como a Buda.




Tomado de:
http://www.rememori.com
http://tejiendoelmundo.wordpress.com