Sokushinbutsu (Japón)
El término Sokushinbutsu significa literalmente “conseguir
la budeidad en vida”, o por lo menos ese era el propósito de los monjes que
decidían seguir ese camino para morir convertidos en lo más cercano para ellos
a la divinidad o a su venerado Buda. El proceso no era practicado por todos y
de los que lo realizaban, solo unos pocos llegaban a conseguirlo.
En la actualidad se conservan en el norte de Japón, principalmente en la provincia de Yamagata, unos 24 cuerpos momificados de monjes, aunque se sabe que fueron cientos los que lo intentaron, muchos no llegaron a conseguirlo y de otros se han perdido los restos.
Proceso:
No se sabe a ciencia cierta en qué momento y quien inventó el ritual que se aplicó durante casi nueve siglos con ligeras variaciones y que podía llegar a durar hasta 10 años. El proceso se dividía en tres periodos de unos 1000 días cada uno.
Primera fase: El monje comenzaba a practicar una
austera dieta a base de frutos secos, harina de trigo y nuez moscada. Los
frutos secos se limitaban a los que se podían encontrar en los bosques de los
aledaños del monasterio. Esta fase tenía como propósito eliminar la grasa
corporal de forma drástica ya que es la grasa lo primero que se descompone tras
la muerte. La dieta se acompañaba de un ejercicio físico constante y al
terminar la etapa, los monjes con índices de grasa corporal prácticamente
inexistentes, eran tan solo hueso y fibra.
Segunda fase:
La dieta se hacía todavía más austera y ascética, consumiendo solo
ciertas raíces y corteza de pico. La dieta se combina con la ingesta de un té
venenoso elaborado a partir del árbol Urushi (árbol de la laca (Toxicodendron
vernicifluum). La savia se utiliza generalmente para lacar vajilla, muebles,
joyas, instrumentos musicales, etc, por lo general deja un duradero y brillante
acabado.) Este veneno tenía el efecto de matar a los gusanos que habitaban el
cuerpo, aparte de envenenar gradualmente el organismo para evitar que tras la
muerte los gusanos corrompieran el cuerpo. El veneno también provocaba vómitos
y el lógico descenso de los fluidos corporales.
Tercera fase: Este es el último trayecto hacia el camino sagrado del monje que es enterrado en vida a unos metros bajo el suelo en una caja de madera con las medidas justas para que pueda colocarse en posición de loto. En el ataúd se introduce cierta cantidad de raíces y corteza para que pueda seguir alimentándose y se introduce desde el exterior una caña de bambú para que pueda respirar. El monje hace sonar una campana todos los días para que el resto sepan que continúa con vida, el día que la campana ya no suena, se retira la caña de bambú y se sella la tumba durante mil días. Pasado ese periodo, los monjes abren la tumba para comprobar si el proceso de auto momificación ha funcionado. Si pese a todos los esfuerzos el cuerpo se ha corrompido, el monje es enterrado con honores especiales. Si se ha momificado de forma natural es colocado en el templo y venerado a partir de entonces como a Buda.
Tomado de:
http://www.rememori.com
http://tejiendoelmundo.wordpress.com



Enterrado en vida! que hp susto.
ResponderEliminarMuy interesante el artículo.
Que impresión me imagino el dolor tan insoportable... excelente articulo
ResponderEliminarQue interesante... practicamente eran muertos en vida...
ResponderEliminarwowww... impactante, me gusto mucho este articulo.
ResponderEliminaruuiii aguanta practicarlo haber si nos salvamos
ResponderEliminarno mentiras interesantes, pero demasiado raro...
ResponderEliminarRealmente sorprendente!!!
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